Opinión: LO QUE ME TOCA LOS TONOS

         Hay que reconocer que muchas veces el tono de un mensaje cambia su significado. En eso hay auténticos maestros. No es lo mismo decir “¡ven aquí!” con tonito enamorado, ya que irás corriendo a recibir tu necesaria dosis de caricias, que escucharlo en el tono que te decía tu madre cuando eras pequeño. Sabías que una “caricia” no te iba a caer. Es más, muchas veces es más importante el tono que el contenido. Puedes pillarte un cabreo y soltar una arenga de improperios que no se entiende, que a todos les quedará bastante clarito lo que querías decir.

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