Mi relato “Un pinchacito y listo” para el colectivo Perdone que no me calle.

Mi relato “Un pinchacito y listo” se publicó en el Facebook del colectivo PERDONE QUE NO ME CALLE para conmemorar el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer.

Se lo dedico a todas las sanitarias que han aprendido a sonreír con los ojos.

Pueden leer el relato aquí:
https://www.facebook.com/Perdonequenomecalle/posts/2738452283131890

UN PINCHACITO Y LISTO

     Majorel llevaba dos meses encerrado en la casa, de la que sólo salía para ir a trabajar. Tenía tanto miedo a contagiarse del virus que aceptó el servicio de su empresa en el hospital, de limpiar las cristaleras por fuera. No quería, ni de lejos, acercarse a los sanitarios y, mucho menos a los pacientes. En lo alto de la fachada no había nadie cerca, sólo él y nadie más.

    Aquel día iba muy tenso a la cita en la que tenía, obligado, que pasar a vacunarse, pero ansiando la inmunidad como un niño al despertar el día de reyes para correr al árbol de navidad. Sentado con la manga levantada y los ojos cerrados esperaba su turno. Sintió la voz de la enfermera que dijo con un tono de seguridad: “un pinchacito y listo”. Levantó la cabeza para ver esa mirada de la persona que le estaba inyectando el compuesto que podría salvarle la vida. Se la imaginó, por dentro de la mascarilla, sonriendo sin miedo, valiente.

    Al día siguiente, el chico fue a trabajar siendo otra persona. Por fuera del ventanal más grande escribió un mensaje: “Gracias a todas las sanitarias que siguen luchando y que han logrado aprender a sonreír con los ojos”. 

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